Técnicamente, los gatos domesticaron a los humanos y no al revés, al ver la ventaja de vivir con ellos. Así, durante milenios el ADN de los gatos «domesticados» siguió siendo prácticamente el mismo que el de los «salvajes», pues no hizo falta cría selectiva para amansarlos.
Bonobo ·
Fuente: nationalgeographic